Luis Doreste director deportivo del ‘desafío español’
El doble campeón olímpico, que está en Valencia, opina que el 90% de la tripulación ha de ser nacional y sólo se debe fichara extranjeros que mejoren a los locales.
Ha sido difícil desvincularse del ‘Luna Rossa’?
–Claro, muy difícil, porque en el tiempo que he estado con ellos me han tratado muy bien y me he encontrado muy a gusto trabajando con ellos. Pero se trataba de estar al lado de un proyecto español y me sentía en la obligación de echar una mano a la gente que ha sacado el Desafío Español adelante, y a las instituciones y las empresas que lo apoyan.
–La pregunta iba por los problemas legales que podía representar el abandonar el sindicato italiano, pero usted me ha respondido por la vía afectiva.
–Es que legalmente no existía ningún tipo de problema ya que sólo firmé un contrato de un mes a prueba en octubre y nada más. Ahora estábamos hablando porque existía el interés por ambas partes, pero la posibilidad de estar en el barco español era algo que no podía dejar al margen.
–Habla como si tuviera una deuda con los mentores del ‘El Reto’.
–Si nosotros, los regatistas, no apoyamos este sindicato, podríamos echar por tierra el trabajo de la gente que ha luchado por tener un barco español en la Copa América.
–Parece una arenga a los tripulantes españoles que están en otros proyectos o que aún no se han comprometido con nadie. –Hay algunos casos en los que no se van a poder desvincular, pero sí que me gustaría invitar a los que no se hayan comprometido a que se unan a nuestro desafío.
–¿Porque en septiembre se marcha con el ‘Luna Rossa’? –Porque no había un proyecto español. La llamada de los italianos fue cuando en julio el panorama estaba muy oscuro en España, y lo cierto es que si me fui allí para quedarme.
–¿Ha recibido muchas llamadas de gente importante este invierno invitándole a volver? –He recibido bastantes llamadas pero tanto de gente de arriba como de compañeros de la vela que me decían que volviera.
–¿No podía dejar en la estacada a Agustín Zulueta y a su hermano Josele, y casi a usted mismo, que también estuvo en la gestación del proyecto?
–Los verdaderos artífices de este proyecto son ellos dos, yo sólo les echaba una mano de vez en cuando.
–Según el organigrama del equipo usted va a ser el director deportivo.
–Si, así es.
–Y ese cargo, ¿qué responsabilidades conlleva?
–Tengo que decidir sobre la elección de la tripulación, los días que vamos a tener que entrenar durante los próximos años, el material que vamos a utilizar y, también, las rotaciones de la tripulación. Además, tendré que decidir qué regatistas se marchan a competiciones de match-race para que vayan compitiendo en este tipo de regatas.
–Haciendo un símil con otros deportes, lo que usted cuenta es la faceta de entrenador pero, ¿va a ser también entrenador-jugador?
–Creo que sí. Si no me hubiera comprometido a ser el director deportivo estaría absolutamente convencido de que sería el patrón del equipo, pero creo que ese es un puesto en el barco que necesita mucha dedicación.
–¿Se aparta usted mismo de la caña del barco?
–En principio no quiero serlo, porque es un puesto muy complicado que necesita muchas horas de trabajo y una dedicación casi exclusiva. Es difícil poder compatibilizar los dos puestos porque el patrón es el encargado de la velocidad del barco, y eso hay que entrenarlo mucho. Será otra persona la que coja la caña del velero.
–Pero, ¿no se está perdiendo España a su mejor patrón por un puesto casi de despachos?
–Bueno, éso yo no lo puedo decir. No creo que yo lo sea, porque es muy difícil poder decir si yo soy el mejor, pero estoy convencido de que hay gente muy preparada que lo puede hacer muy bien.
–No será patrón, pero sí que tendrá un puesto en la parte de atrás del ‘Desafío Español’.
–Sí, de táctico, de runner , de navegante o de estratega, pero aún es muy prematuro poder decirlo.
–Defínase en el debate: ¿Tripulación española o extranjera? –Espero que el 90% de la gente que se suba al barco sea española.
–Pues sólo deja dos puestos para extranjeros y se hablaba de traer a los mejores.
–El extranjero que venga al Desafío Español deberá de ser alguien que aporte algo que no tiene ningún tripulante español. Habrá que fichar a gente muy buena, pero me gustaría que la mayoría de la gente que se suba al barco sea española.
–Volviendo al simil, ¿cuando dará la primera lista de convocados?
–Esperamos poder empezar a navegar a mediados de marzo con el ESP-51, por lo que pronto habrá que comenzar a decidir las personas que entran en el equipo.
–Vuelve a encontrarse con Pedro Campos en la Copa América.
–Sí, me parece muy bien que esté con nosotros porque necesitamos a cualquier persona que pueda aportar algo, y Pedro puede hacerlo.
–¿Ustedes tuvieron sus más y sus menos en Auckland 2000?
–Yo siempre estuve con Pedro. Él me llevó a Auckland. Siempre apoyé que fuera el patrón en el último round-robin .
–¿Nunca han tenido divergencias?
–Sólo el pasado verano cuando se hablaba de que habrían dos desafíos españoles de Copa América, pero ahora todo está muy bien entre nosotros.
–¿Subirá Pedro Campos al barco?
–Éso no lo decido yo.
–Pero usted es el director deportivo, el que decide de la tripulación.
–Sí, pero hay una comisión técnico deportiva. Yo no voy a subir a nadie de la manita al barco. Lo que está claro es que Pedro Campos subirá al barco si cumple con las normas que se establezcan. Nadie va a tener ningún privilegio en esta tripulación, el que no entrene no estará, ya sea Pedro Campos o yo mismo.
