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LISBOA-CASCAÏS SE SITÚA COMO FAVORITA

El 15 de diciembre el América Cup Management (AMC), ente organizador de la Copa América 2007, debe elegir la sede de dicho evento y no cabe duda de que las dos grandes aspirantes, Marsella y Nápoles, están prácticamente descartadas. Por eso, las candidaturas de Lisboa-Cascais y Valencia ganan enteros. Para muchos, la propuesta portuguesa es la favorita, aunque Valencia está realizando un esfuerzo titánico para igualar las pretensiones lusas.

Lisboa-Cascais tuvo desde el principio el apoyo del gobierno portugués y de los grandes grupos financieros del país, mientras que Valencia debió esperar a las eliminaciones de Barcelona y Palma de Mallorca. Tras el descarte de la candidatura balear, tanto el gobierno español como el autonómico valenciano y el propio ayuntamiento de Valencia, promotor de la candidatura, están trabajando a marchas forzadas. La firma del protocolo de colaboración llevado a cabo el pasado miércoles en Valencia por los tres estamentos públicos —estatal, autonómico y local—, ha dado confianza a la inversión privada, aunque la candidatura lusa lleva seis meses de adelanto.

La organización del Campeonato de Europa de fútbol en Portugal en el 2004 ha despertado muchos intereses económicos en el país y a su estela está la Copa América, cuya organización ha previsto que los equipos estén en sus bases a comienzos del 2005. El interés portugués es tan alto que ha convertido su candidatura en una cuestión de estado. Y es que apenas el Alinghi se proclamó vencedor de la última edición, el comodoro del Club Náutico de Cascaïs, Patrick Monteiro de Barros, convenció al gobierno de hacer realidad el proyecto. El apoyo fue incondicional e inmediato.

Cascaïs dispone de un campo de regatas con viento ideal para las pruebas de la Copa América. Tampoco tiene problemas de terrenos para construir las diecisiete bases pedidas por ACM, ya que se utilizará el antiguo mercado pesquero de Lisboa (Docapesca), situado en el estuario del Tajo, ofreciendo además un puerto capaz de recibir a los grandes superyates de los magnates financieros de los desafiantes. El coste de la operación está evaluado en 300 millones de euros (50.000 millones de pesetas) que se cubrirían en parte con la construcción de un proyecto inmobiliario detrás de la zona portuaria, una de las grandes bazas de la candidatura.