Jaime Arbones, “Libio” (Vigo, 24 de abril de 1972)
Jaime Arbones, “Libio” (Vigo, 24 de abril de 1972), es un privilegiado. Siempre es el primero de su equipo en cruzar la línea de salida. Su impresionante palmarés incluye una Vuelta al Mundo, tres victorias en Copa del Rey, seis en campeonatos del Mundo. Pero sobre todo, es un experto en America’s Cup. Esta es su cuarta edición como proa de equipos españoles, después del España 92 (1992), el Rioja de España (1995) y el Bravo España (2000).
Participó en su primera America’s Cup con 19 años y hoy sólo hay un regatista tan joven en la flota. ¿Cree que las tripulaciones necesitan renovación?
La vela es un deporte para diferentes rangos de edad, pero la America’s Cup es muy específica, y aquí la experiencia es un grado. En la posición de proa no puedes estirar mucho la edad, pero hay otros puestos menos exigentes físicamente en los que si. Yo me encuentro genial, e intentaré seguir.
Se estrenó en America’s Cup el año que lo hacía la America’s Cup Class: ¿Ha cambiado mucho su trabajo desde 1992?
El trabajo es básicamente el mismo; los que han cambiado son los barcos. Ahora son muchísimo más estrechos: Antes tenían casi 6 metros de manga, ahora apenas 3, así que es más fácil caer al agua hoy que en el ‘92. Pero también han mejorado mucho; son más rápidos, más cómodos, tienen más vela… Personalmente, me gusta su evolución. Las quillas son mucho más estrechas, los barcos más ligeros, más rápidos de maniobra, los materiales son mejores. En el ‘92, si no recuerdo mal, había drizas de cable y velas de paneles. Hoy, eso ya no existe.
¿Cuál es el trabajo de un proa en un barco de America’s Cup?
En la presalida, le ayuda al caña en las aproximaciones a línea. Visualmente, claro, porque el proa no tiene computador. Le va diciendo si va tarde, si va pronto, si hay compromisos. En las maniobras, lleva la batuta en la zona de la proa. Una comunicación fluida con la estructura de popa es fundamental. Desde fuera puede parecer que comunicarse en 25 metros es fácil, pero en un barco hay mucho ruido. Nos ayuda un sistema de comunicación interno, con micrófono y “pinganillos”.
¿Se puede decir que la popa decide y la proa ejecuta?
Si… y no. Ellos deciden lo que hay que hacer y nosotros lo hacemos, pero quienes ejecutamos somos todos. Si por ejemplo falla el grinder de mayor, que es uno de los que tienen las conexiones, falla la maniobra de proa. Esto es un equipo de 17 personas, y cada puesto es fundamental.
¿El momento más crítico para un proa es la salida?
Es muy importante. En una de las pruebas del Acto 13 hicimos un fuera de línea por apenas un segundo, pero en esos casos es igual estar fuera por un segundo que por tres minutos: estás fuera de línea. En Match Race es diferente, la línea es más corta y se ve mejor, pero no cuenta tanto el salir justo cuando suena la señal, sino hacerlo por delante del rival.
Diferencias entre Vuelta al Mundo y America’s Cup para un proa…
La proa, más o menos, viene a ser igual. La diferencia es que en Vuelta al Mundo haces más cosas. Haces de proa, haces de trimmer, haces de caña, cocinas, limpias… Haces de todo. En un “Copa” haces de proa y ya está. Es un trabajo mucho más específico.
¿Qué es lo que más teme cuando sale al agua?
Las roturas. Todo lleva mucha tensión, y una rotura puede hacer daño a alguien. Un palo lleva unas 50 toneladas de compresión; con la burda, alrededor de 12 toneladas, una escota de mayor lleva 5, una escota de génova 3 toneladas… El barco va sufriendo por todos lados.
¿Sienten el calor de la afición por jugar en casa?
Tener la Copa en casa siempre es una ventaja. La gente te pregunta por la calle, se interesa, cuando antes aquí casi nadie conocía la vela. Si, notamos que el público está con nosotros, y se agradece.
¿Qué cambiaría en la America’s Cup?
Tal vez haría un tipo de barco diferente, un barco rápido. Ahora, el espectáculo está en que van muy escorados, tienen velas muy grandes,… pero creo que al final lo que le gusta a la gente es la velocidad. Un barco de ACC suele ir a unos 10 nudos en ceñida y a 12-13 nudos en popa ¡Imagínate hacer ceñidas a 20!. Si pudiera elegir, haría barcos súper rápidos.
